Sonríe y prueba algo nuevo…

por KHARLYCKA

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A veces paseamos por la vida y avanzamos en direcciones inesperadas.

Podemos caminar y correr pero casi nunca nos detenemos para contemplar y sentir lo que nos rodea; colores en el viento, matices en paisajes, sabores innimaginables y experiencias únicas.

Pocas veces nos damos el permiso de escribir fuera del renglón ya que la monotonía nos obliga a seguir reglas y olvidamos que somos seres espontáneos, con una esencia única e irrepetible.

Debemos darnos el permiso de sentir y expresar sin miedo a ser juzgados, porque las limitaciones que la sociedad nos impone nos provocan ausencia de paz…la nostalgia de sentir libertad, armonía y seguridad nos llevan al límite en nuestra sanidad mental y las consecuencias de ello son terribles…muchas veces terminamos suplicando por ayuda psicológica ya que sentimos que es imposible lograr un cambio aunque exista la voluntad de hacerlo.

Siempre es bueno intentar algo nuevo, en cualquier aspecto de nuestras vidas…¿Cómo lo logramos? aquí te comparto algunos pasos para realizarlo:

  • Piensa en lo que deseas conocer y experimentar
  • Investiga y aclara tus dudas sobre lo que desea hacer
  • Encuentra el lugar apropiado para realizar lo que deseas
  • Date el permiso de emocionarte
  • Prepara hasta el más mínimo detalle de tu plan a experimentar
  • Siempre descansar para tener fuerzas
  • Y por último, ¡Disfruta al máximo y sé muy feliz!

La libertad que obtenemos en el día a día al probar algo novedoso no tiene precio…

Los humanos nacemos originales…debemos recordar que somos seres de amor, seres con energía poderosa, y nuestra luz nos llevará a una transformación espectacular.

Bienvenida al 4to piso…

por KHARLYCKA.

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Nuevamente un cumpleaños llegó mi vida de forma intensa, aunque no fué cualquier número, ya que oficialmente he llegado al 4to piso.

Mis treintas fueron unos años con muchos altibajos y los cuales no pude gozar extraordinariamente porque extrañaba demasiado mis veintes, y cuando me di cuenta de que ya podía digerirlos, los cuarentas ya estaban a la vuelta de la esquina.

Y uno se pregunta si acaso la edad solamente es un número, porque mi madre siempre me decía que las personas poseemos 3 edades:

  • La que tenemos
  • La que sentimos
  • Y la que aparentamos

Admito que llegué a los 40 años, pero me veo de 30 años y me siento como de 17 años años (si no es que menos)…

La edad es meramente un estado mental…lo definen nuestras ideas, nuestros hábitos, nuestras aspiraciones, nuestros sueños y nuestras realidades.

Muchas veces nos topamos con personas que pueden atraernos ó provocarnos conflictos, y cuando sabemos sus edades, podriamos pensar en “pero si tiene tantos años, ¿porqué es tan inmaduro(a)?”.

Hombres maduros quieren jovencitas, mujeres maduras quieren jovencitos, mujeres jovenes quieren jovencitos, jovencitos quieren gente más madura y así puede variar… suena chocante, pero a veces ocurre porque no siempre la edad define lo que los otros buscan en ellos (aunque del aspecto amoroso, lo explicaré en otra entrega más a detalle).

La respuesta es muy simple: La edad NO define la madurez de la persona.

Lo importante de crecer es aprender las lecciones, cuidar nuestra salud emocional y mental, valorar a nuestros seres amados, y reconocer cuando cometemos errores que nos pueden costar caro.

Como seres humanos siempre nos define nuestra mente y nuestro corazón…lo demás, no es relevante.

Y tú, ¿de qué edad te sientes?.

La realidad y mi realidad…

por KHARLYCKA

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En ocasiones tenemos ilusiones y optimismo acerca de situaciones ó personas que en apariencia nos hacian felices y prometían ser un futuro bastante favorable.

Pero hay que aceptar que la realidad no siempre es lo que aparenta y las ilusiones se rompen dejando una decepción bastante profunda, además de que nuestras emociones revolotean dentro de nosotros como murciélagos alocados.

La verdad es que muchas veces debemos enfocarnos en lo positivo y no en lo negativo…la vida que conocemos no es lo que aparentaba ni lo que se esperaba, puede ser mejor ó peor, pero debemos comprender que la vida siempre está en constante movimiento.

Se necesita voluntad para recuperar la fuerza y la energía, y muchas veces debemos recapitular lo bueno que existe en nuestras vidas.

Por ejemplo, yo soy una madre soltera a punto de entrar al 4to piso, soy fuerte, tengo salud, tengo motivaciones que día a día me hacen abrir los ojos y levantarme de la cama para continuar mis capítulos de vida como si fueran una larga telenovela….tengo una familia a la cual amo intensamente, los cuales me aceptan y me apoyan en mis locuras, y que siempre están en mis momentos difíciles…mi madre es una guerrera incansable que siempre me da lecciones de fortaleza y de amor, nunca se da por vencida y que siempre me enseñó que “Si el hambre te tira, el orgullo te levanta”.

Mi etapa como madre es siempre una constante aventura, donde los días buenos son mayores que los malos, pero al final las lecciones siempre me hacen entender el porque de la calma al final de la tormenta.

Nada es miel sobre hojuelas, en estos momentos de mi vida estoy experimentando situaciones que pueden doler, pero también me harán crecer sin duda.

En estos momentos de mi vida me siento determinada a llegar a mis metas deseadas, a recuperar mis sueños olvidados, a amar y ser amada por alguien que sea lo suficientemente maduro, inteligente, y tolerante con mi maternidad, porque ser madre soltera es como una montaña rusa en constante movimiento la cual pocos valientes se atreven a vivir.

Todos vivimos decepciones, pero pocos logramos entender el lado bueno de la decepción, ya que las lecciones aprendidas deben atesorarse, además de que debemos valorar lo que somos, lo que tenemos y lo que seremos.

El pasado no nos define…el futuro no existe, y el presente, bueno, el presente es lo único que importa, por eso lo diseñamos, lo vivimos, lo saboreamos y lo creamos con los colores que más se nos apetezca.

Mi padre, la vida y las velitas…

por KHARLYCKA.

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Hoy podría ser un domingo cualquiera, pero casualmente el día del Padre ha aterrizado para recordarnos que es un día marcado para celebrar a los hombres que nos guiaron y nos amaron con su ejemplo y fortaleza.

Mi vida ha sido especial…no todos tienen la oportunidad de conocer dos versiones paternales que les hagan aprender lecciones de amor: la biológica y la adoptada.

Mi padre llegó cuando tenía 3 años de edad…ahora que soy adulta, he aprendido que pocos son los hombres que deciden afrontar una relación al lado de una mujer con una hija, y sobre todo, pocos son los afortunados que deciden hacerse cargo de un hijo ajeno, que sea capaz de proveer sus necesidades, de educarle y sobre todo, de amarle y respetarle como si fuera de su propia sangre.

Porque padre no es el que engrendra, sino el que cría.

Muchos hombres tienen la capacidad de engendrar y de convivir con sus hijos,…pero no todos aman a sus hijos. Muchos creen que la paternidad se ejerce a través de la pensión alimenticia que sean capaces de solventar, ó comprandole sus caprichitos a los retoños compensando la falta de atención y de interés en jugar con ellos… aunque otros deciden evitarse el “lujo” de ser padres al renunciar a sus derechos, abandonando a sus retoños y quedando como amables “donadores de espermas”.

Mi padre ha sido muy trabajador, pocas veces se enfermaba, pocas ocasiones tomaba vacaciones y además me enseñó tantas cosas, como contar chistes, hacer ejercicio, bailar y disfrutar la música cumbia y salsa, a respetarme, a ser inteligente y no darme por vencida, especialmente ahora que soy madre.

Antes me espantaba los galanes, ya que le tenían cierto respeto (por no decir miedo) por ser musculoso y fuerte…me prevenía de meterme en aprietos si algunos galanes de dudosa reputación se acercaban y a veces me daba consejos de vida:

“La vida es como un pastel, y debes tener muchas velitas prendidas…si se apaga alguna, no hay problema, te quedan otras encendidas” (neta, éste consejo siempre fué su favorito).

La cosa es que las velitas mi papá las aplicaba a mujeres…era tremendamente coqueto e infiel, y aún sigue siendo mujeriego.

Mi papá como pareja de mi madre no dió el ancho, lo admito…pero como papá, siempre me amó, me respetó, me cuidó y me enseñó muchas cosas que ni el mejor padre biológico pudo haberme aportado.

Amo a mi padre con todos sus defectos y virtudes, desde aquí hasta el infinito y más allá…el mejor padre que la vida me pudo dar.