Días malos del cabello…

Existen días buenos y días malos en la vida de las personas… los días buenos siempre están repletos de satisfacciones, sonrisas, optimismo, pasos certeros y goce total…

Pero los días malos ni en pintura los quieres…sobre todo si en esos días tu cabello es el malo de la película.

Y entonces en esos días en que ni tu cabello colabora…sí, tu cabello te sabotea con el simple hecho de amanecer rebelde, incontrolable, y difícil de comprender.

Cual berrinche de estilo, tu cabello puede tener un “BAD HAIR DAY” (día malo de cabello)…y entonces te cuestionas el hecho de porqué rayos no existe un psicólogo capilar que pueda entender los malos momentos que nuestra cabellera nos deja en esos días tan complicados.

El autoestima de la persona tiene mucho que ver en los días terribles de nuestros cabellos; además nuestra confianza y nuestra aparencia como carta de presentación influyen demasiado en nuestra época moderna.

Un buen corte de cabello, un color adecuado, un bonito peinado y un excelente cuidado capilar, impulsan la necesidad de sentir una imagen rejuvenecida en las mujeres, además de que en los hombres los impulsa a buscar cierta ayuda cuando pierden cabello.

Según estudios recientes, un 82% de las personas con problemas capilares reconoce que este aspecto les influye emocionalmente y un 21% señalan que también puede producirles ansiedad. El estudio refleja también que esta repercusión emocional es superior en las mujeres: un 75% reconoce que repercute en su autoestima y le causa ansiedad, siendo el ámbito sentimental donde más les influye. Los hombres, por su parte, muestran una menor preocupación por este aspecto, aunque un 40% señala que ve condicionado su estado emocional en relación a su aspecto capilar.

Al parecer, la época donde nuestro cabello sufre tremenda crisis es durante la Primavera: en esta época del año se suele producir un aumento de la caída del cabello debido sobre todo a los cambios de hábitos que se suelen adoptar con la llegada del buen tiempo: nuevos horarios, dietas de adelgazamiento que en no pocos casos son pobres en nutrientes esenciales, una mayor exposición al sol… Todo ello repercute en la salud del cabello, favoreciendo un aumento de la caída o intensificando los problemas capilares existentes.

Al final es importante entenderse que nuestro cabello debe ser libre como el viento, peligroso como el mar, pero también toca hacerse amigo de la melena…

Y así, podré sentirme bien diva muy en el plan de “me solté el cabello, me vestí de reina”, tal vez me ponga tacones y así, los días malos serán más amenos…al menos, haciendo la tregua amistosa con mi cabello.