Por: Bian 🙂
Hola!! La pregunta del millón!!!! A quién hacerle caso al corazón o a la razón? cual elegirían ustedes? Qué difícil verdad? Si nos vamos por el corazón nos tachan de tontos, de cursis!..si nos vamos por la razón somos crueles y fríos!!
Muchos son los hombres y mujeres que tienen que pasar por la difícil dicotomía entre sus sentimientos o su raciocinio. Una cuestión peligrosa porque ambos suelen variar según el paso del tiempo y de las circunstancias..lo que hoy parece terrible quizás no lo sea tanto mañana, y lo que ahora deseas con fuerza es posible que después ya ni lo quieras.

He conocido mujeres y hombres con parejas que dejan mucho que desear y que en el fondo saben que no van a ninguna parte juntos. Son totalmente conscientes de ello y aun así deciden seguir adelante.
A otras personas, por el contrario, les cuesta entregar el corazón y manejan más la razón o la conveniencia en cuestión de estabilidad. Quizás están destinados al éxito, pero ¿se puede vivir sin sentir? y ¿qué pasa si por sentir arriesgas y al final te quedas sin nada?
Cuando se trata de asuntos del corazón no importa mucho lo que diga la razón, ni mucho menos la gente, porque al final el enamoramiento es algo tan químicamente cerebral que el conflicto queda ahí mismo, en la cabeza.

Esta comprobado a través de tomografías cerebrales, que enamorarse puede provocar una sensación de euforia parecida al consumo de cocaína y que un flechazo tarda aproximadamente un quinto de segundo en surtir efecto.
Si bien el enamoramiento es ciego y puede llevarnos a atentar contra la razón, también es cierto que tiene fecha de caducidad, así que pasado un tiempo uno empieza a ver la realidad, las virtudes pero también los defectos del otro.
Es el momento de claridad, de decidir si realmente esa es la persona que quieres o por el contrario no mereció la pena. Una realidad que puede suponer años, mares de lágrimas e incluso matrimonios perdidos. Lo ideal es razón más corazón. Muchos lo han logrado pero es difícil.

Cuando nos enamoramos las emociones toman el mando y dirigen nuestras decisiones, y una vez hemos salido de este estado nos preguntamos cómo es posible que actuáramos así, sin tener en cuenta más opciones que las que dicta el corazón, incluso desatendiendo los consejos de personas que apreciamos y tenemos en alta estima.
Por eso una buena manera de aprender a hacer y lo que se debe hacer ante estas situaciones es racionalizar las emociones. Siempre es bueno escuchar a tu corazón . Pero no puede ser lo único, menos aún si estás ante dilemas que van a marcar el rumbo de tu existencia. Las mejores decisiones son aquellas en las que la razón acompaña al corazón. El corazón orienta y la cabeza decide.

Siempre habrá un conflicto interminable entre estos dos!! A veces ganará uno y a veces ganará el otro.
El corazón que nos impulsa en base a nuestros sentimientos y deseos más profundos, prescindiendo en ocasiones de cualquier contacto con la realidad.
El cerebro, que enarbola la razón como su principal arma y tiene otra forma de funcionamiento, basado en el análisis.

No es algo extraño que ocurra este tira y afloje entre ambos aspectos. Aunque nos preguntemos porqué no podemos lograr que ambos trabajen en la misma sintonía, en realidad es algo normal que no lo hagan, ya que su finalidad es diferente.
Lo ideal es que estos dos aspectos se sumen, no que antagonicen. Si o gramos conciliarlos, seguramente la decisión a tomar sea la mejor para nosotros.
ESCUCHA LO QUE DICE TU CORAZÓN, PERO, HAZLO PASAR POR EL FILTRO DEL CEREBRO..SEGURAMENTE ASÍ TODO SALDRÁ BIEN!!

