Por: Bian 🙂
El contacto físico es esencial en el desarrollo humano. Y no solo eso..si las caricias son básicas para la evolución madurativa del recién nacido, igual de importantes son en nuestras relaciones de pareja. Ahí es donde reforzamos el cariño, rebajamos el estrés y estrechamos lazos e intimidades.

Son muchas las personas que no saben expresar sentimientos o emociones. Por su personalidad o por su educación, les impide poder demostrar su afectividad de modo abierto y sincero. Esperan que los demás lo hagan, mientras ellos, muestran cierta frialdad o lejanía. Un comportamiento distorsionado que puede ocasionar graves problemas a nivel de pareja, y también a nivel familiar con los más pequeños.

Somos un maravilloso y sofisticado conglomerado de efectos químicos que aportan su magia a nuestras emociones. Así, una simple caricia provoca de inmediato que se segrege oxitocina, la hormona de la felicidad y del placer. Nos hace sentir bien, es satisfactorio y agradable.
Una caricia es símbolo de afecto..en ocasiones, un gesto es mucho mejor que una palabra. Lo que una caricia dice duplica la intensidad de una frase, porque nos es más sincera, menos falsa…más emocionante.

Reduce el estrés, algo tan sencillo como una caricia, reduce nuestros niveles de cortisol en sangre. Nos relaja y baja de inmediato el estrés y la ansiedad.
Las parejas que no se acarician, tienen muchas probabilidades de romper su relación. Pueden existir instantes para la sexualidad, pero si en el día a día no se suceden estos momentos de intimidad y de complicidad, los vínculos entre dos personas no son tan intensos y sinceros. No hay cercanía y por lo tanto, poco a poco la relación puede enfriarse.

Las parejas más saludables, felices y con un vínculo más sólido, tienen como base para su efectividad una buena comunicación. El respeto el uno por el otro, el compromiso, y una afectividad sincera que se demuestra día a día en la necesidad de estar cerca el uno del otro, y sobre todo por ejecutar ese otro maravilloso lenguaje escondido en las caricias, en los abrazos.

Para el ser humano es tan importante la alimentación como el amor. Ese que nos aporta equilibrio, que nos hace sentirnos seguros y respetados. Con fuerzas para enfrentarnos al mundo y disfrutar de esa felicidad cotidiana.

