Por: Bian 🙂
Hola! Cuántos de nosotros nos alegramos sinceramente por el éxito, bienestar y gozo de los demás. La persona espiritual, cuando se siente dichosa por la dicha de los otros, es doblemente dichosa. Del mismo modo cuando amamos a una persona nos sentimos muy contentos de su bien.
Es una cualidad singular y bella sentirse verdaderamente felices cuando otras personas lo son..si alguien se regocija de nuestra felicidad, nos sentimos llenos de respeto y de gratitud por su apreciación.

La alegría por el éxito ajeno tiene como contrario la envidia, y también el amaneramiento o la hipocresía, el decir una cosa y pensar y sentir otra. Es un antídoto seguro para la depresión. Cualquiera que padezca de depresión padece de falta de alegría por los otros.
No es infrecuente encontrarse en la incómoda situación de experimentar indiferencia, envidia o incluso desagrado ante la percepción del bienestar y el logro ajeno.

Muchas veces resulta difícil alegrarse por la felicidad de los demás, por mucho amor compartido que exista, y esto podría indicar la presencia de algún problema psicológico.
El amor es ese estado en el que la felicidad de otra persona es esencial para la de uno mismo.
Hay que darnos cuenta de que en el mundo hay suficiente espacio para la felicidad de todos, incluida la nuestra.
Que otros disfruten de éxitos, de suculentos bienes materiales o de rasgos personales envidiables no impide que nosotros podamos encontrar algo semejante. El mundo es grande, lo suficiente como para albergar a millones de triunfadores.

Nuestra felicidad y buena suerte están de camino, tan solo tenemos que saberlo y luchar por ello.
Y Porqué tenemos que celebrar el éxito de los demás? Pues porque eso motiva a trabajar en tu propio éxito personal.
Para lograr el éxito nos necesitamos unos a los otros.
Puede abrirte puertas.
Te preocupas por la persona y quieres mantener su vínculo.
Su éxito te empodera.
El éxito se saborea mejor cuando lo compartes con otros.

Cuando alguien te diga lo bien que le ha ido en algún aspecto de su vida te invito a que simplemente te alegres. No tienes que hacer nada más. No pienses.
Hazle sentir que de corazón estás contento por lo bien que le está yendo. Además alegrándote consigues dos cosas.. por un lado recibes el estímulo directo de la alegría y por el otro le entregas a la otra persona el refuerzo positivo.

