Cuando el cerebro le tapa la boca al corazón…

por KHARLYCKA.

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La vida moderna exige mucho demasiado diariamente, desde lo profesional, lo emocional y lo personal.

Desgraciadamente lo profesional nos orilla a sacrificar cosas importantes en lo personal, como una pareja, una estabilidad y sobre todo, el tener una familia.

Nos obsesionamos en permitir que todo el tiempo hable nuestro cerebro y entonces lo racional se vuelve el pan de cada día, ya que no permitimos que nuestras emociones y sentimientos aparezcan durante los pasos que damos todo el tiempo.

Llegamos a sufrir y a perder el sentido de nuestra existencia, podemos creer que estamos perdidos, sin dirección, sin brújula, nos podemos atormentar y lo peor, que alejamos a las personas que nos aman con plena conciencia, engañandonos de “estar haciendo lo correcto”, porque nos consideramos un desastre al establecer relaciones y nos creemos unos completos incompetentes para mantenerlas.

¿En qué momento de la vida nos volvimos tan obsesivos de pensar y de no sentir? ¿porqué nos empeñamos en alejar a quienes nos aman sabiendo que lastimamos a alguien que nos aprecia por lo que somos, por lo que nuestro corazón vale y no por apariencias vacías y huecas?

No sirve de nada permitir que el cerebro hable en lugar de nuestro corazón.

El corazón debe ser sincero, debe buscar la felicidad…el corazón NO fué hecho para ser roto… día a día late con el propósito de vivir, de sentir felicidad, de sentir amor, de sentir compasión, de sentir el propósito de tener fé y crear un universo en armonía con quienes nos rodean…

En alguna ocasión quise permitir que mi cerebro hablara con mi voz… fué fatal…sufrí mucho… mi corazón necesitaba su propia voz y por primera vez comprendí que la libertad de palabra que mi corazón necesitaba no sería juzgado ni manchado por lo que pensaran los demás…todos viven como quieren y como pueden… todos viven a su manera y no puede ser posible intentar vivir complaciendo a los demás basandome en el cerebro y no en mi corazón.

El corazón se atreve a hacer promesas que el cerebro tiene miedo de cumplir, porque las exigencias del cerebro son superficiales, basadas en algo externo, en algo pasajero como lo material, como un trabajo que tiene fecha de caducidad, como en querer cargar demasiados problemas encima, tanto personales como ajenos, como en poner la fé en peligro con dudas e incertidumbre, como cualquier cosa irrelevante ante los ojos de los verdaderos sentimientos que nos conmueven y nos hacen felices.

Deja hablar el corazón…dejalo ser feliz…el cerebro solo te jode la existencia y te provoca una infelicidad absoluta.

Podemos ser felices de una manera tan simple, tan fácil, tan sencilla, tan hermosa…podemos ser felices con la gente que nos ama…dejar de rechazar a quienes nos aman en tiempos de crisis porque es un regalo que la vida nos da y debemos apreciarlo con todo el amor que tenemos en el fondo del corazón.

Vivimos para ser felices, no para ser mártires.

Al final todo es cuestión de fé…

por KHARLYCKA

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“La fé es la creencia, confianza ó asentimiento de una persona en relación con algo ó alguien, y como tal, se manifiesta por encima de la necesidad de poseer evidencias que demuestren la verdad de aquello en lo que se cree…la palabra proviene del latín FIDES, que significa ‘lealtad’, ‘fidelidad’…”

En estos tiempos donde las personas atravesamos situaciones desafiantes, numerosos sentimientos hacen su aparición como estrés, frustración, desesperación, tristeza, depresión, negatividad…

Muchos pierden el contacto con la realidad y se sumergen en un mundo donde las posibilidades se vuelven pequeñas debido a su fragilidad emocional.

¿Qué pasa con la fé de las personas? ¿que tan difícil es darse cuenta que la fé es lo que mueve al mundo y lo que nos permite levantarnos para continuar?…

La fé se define como la creencia en algo: “La fe es la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve”. 

La fé es algo que no se come ni se toca…se siente, se percibe, florece dentro de tu corazón, te impulsa a abrir los ojos, a no darte por vencido, a luchar con todas tus fuerzas para seguir adelante a pesar de los contratiempos y de lo que diga la gente…la fé nos permite aferrarnos a seguir viviendo con la esperanza de que llegaremos a nuestro destino después de un largo viaje.

Los aprendizajes durante el trayecto nos cortan el alma, nos lastiman, nos dejan derramar lágrimas y frustrarnos por el simple hecho de que muchas situaciones están fuera de nuestras manos, pero es importante recordar que el Universo siempre nos escucha, y que nuestra fé es lo que puede transformar nuestro mundo por completo de una obscuridad profunda a un día iluminado y hermoso con promesas de ser feliz.

No importa el tipo de creencia ni de religión… la fé nos permite estar en comunión con un crecimiento interno profundo y con una comunicación sólida con el universo…las señales son infinitas, tanto en palabras, mensajes, pensamientos, sentimientos, sueños…las manifestaciones siempre tocan a nuestra puerta.

Lo que contradice la fé del ser humano es el hecho de decir “Yo creo en DIOS”, pero no se dan el permiso de creer en que dichas señales que recibes son válidas y totalmente ciertas… las personas lo cuestionan como “lindas historias” que debemos hacer a un lado y enfocarnos en lo lógico, en lo coherente, en lo centrado, en lo terrenal, en lo absurdo…

¿Porqué tanta incredulidad? ¿porqué tanto cuestionamiento?…obvio la vida no es fácil, pero tampoco imposible de enfrentar si se tiene fé…

Cada quién elige alimentar ó extinguir su fé… yo he elegido creer, he elegido entender las señales que el universo me otorga día a día…y sé que después de todo éste largo proceso que las personas estamos atravesando, la calma llegará y se cumplirá lo que mi corazón conoce porque así me lo dicta mi fé….la fé que puede cambiar no todo el mundo, pero sí mi mundo.