Por: Bian 🙂
@cafeentre3 #cafeentre3
Todo cambia, nada permanece inmodificable (Buda)
Apliquémosla a la persona a quienes cuidamos y a nosotros mismos. Adaptarse a los cambios y transiciones en el cuidado de un ser querido.
Tal vez tus abuelos pasaban a buscarte a la escuela, supervisaban tus tareas escolares y preparaban tu comida. Hoy eres tú quien debe asegurarse de que ellos cenen, tomen sus medicinas a tiempo y estén bien cuidados. Los papeles han cambiado y hoy te toca cuidar de ellos.

Las cosas no volverán a ser iguales, sabemos que hay pérdidas en nuestra labor de cuidado. No podemos cambiar la realidad, pero podemos enfocarnos en las cosas que aún puede hacer la persona a quien amamos y disfrutar cada momento al máximo.
Perdemos tiempo y fuerza física y emocional cuando tratamos de mantener las cosas de la misma manera. Los cambios son una oportunidad para comenzar y redirigir energía a este momento en que puedo ser de utilidad a mi ser querido y puedo aprender cosas nuevas.

Cuando en vez de preguntarnos, ¿por qué me está pasando esto a mi? nos decimos, ¿qué puedo aprender de esto?, ya estamos cambiando de actitud.
Reinventarnos quiere decir dejar ir las cosas que detienen nuestro crecimiento personal, desprendernos de hábitos destructivos, y dejar atrás los pensamientos negativos para iniciar un proceso de autodescubrimiento en el que aprendemos a querernos más a nosotros mismos a pesar de los errores que cometemos.

Con los cambios creados por la situación del cuidado de un ser querido, las pérdidas que experimentamos y los conflictos con personas cercanas a ti, se da la oportunidad de crear un círculo de bondad a tu alrededor.
Aprendemos a pedir ayuda y aceptarla, incluso de las personas más inesperadas.
No podemos controlar todos los aspectos de nuestras vidas, especialmente los cambios y las transiciones, pero podemos controlar nuestra reacción frente a estos. Los grandes cambios vienen acompañados de grandes sacudidas, pero no son el fin del mundo. En realidad, los cambios son comienzos.

El cuidar de nuestros abuelos es un deber muy serio. En esta etapa de longevidad, es sumamente importante devolverles todo el amor que nos mostraron y, con respeto y dignidad, hacerlos sentir queridos y necesarios en nuestra vida.
Cuando eres madre y te toca lidiar con el cuidado de los abuelos, se te presentarán muchas oportunidades de inculcar valores en tus hijos. A través de simples acciones cotidianas, les enseñarás a ser más responsables, pacientes y amorosos, además, esto les permitirá beneficiarse de la experiencia adquirida de tus abuelos, sin olvidar también el aprendizaje intrínseco de cuidar de ti cuando envejezcas.

